Palabras.
La noche caía desmesudaradamente
tras el calor que inundaba nuestros corazones
sin pensar en el sacrilegio que ellos convocaban.
Una fluidez de palabras insensatas
desatadas por los corazones inhumanos
nos rodeaban con un encantamiento infernal.
Durante el alba comprendí
que sólo eran suspiros irremediables
valiéndose de nuestro ser vulnerable.





