Regalos.
Tras leer varios blog, me he acordado de mi clase de 4º ESO. Entre mis compañeros destacaba uno en especial, aunque parecido en su forma de ser a sus amigos. Era la típica persona que se creía mejor, intentaba ridiculizar a cualquiera, y de las personas “que las matan callando”. Y si la falsedad se personificara, sería igual a este personaje. Nada más que lo observaras unos minutos, verías que ponía verde a todo aquello que se lo pusiera delante, fuera su amigo o no. Y su fuerte no era ni la higiene ni los olores. Debido a esto último, a mis amigas y a mí se nos ocurrió hacerle un pequeño regalito y aun más cuando estaba cerca su cumpleaños. Una de ellas tenía de esos jabones pequeños que huelen de maravilla, en el cual le incrustamos la palabra “LAVATE” y se lo envolvimos en un precioso papel de regalo y con el nombre suyo escrito. En uno de los descansos nos quedamos unos minutos más en la clase, y se lo pusimos guardado en el estuche. En la siguiente hora teníamos música, el se sentaba unos asientos más adelante , en la parte derecha, y lo divisábamos perfectamente. A la hora de abrir su estuche, lo miró y se quedo perplejo, lo abrió cuidadosamente y cuando terminó se quedó pensativo y con la mirada perdida en la pastilla de jabón. Al cabo del rato miró despacio al resto de la clase, y nos vio a las cuatro con una leve sonrisa e intentando aguantar la risa. Desde entonces, nos intentaba evitar a toda costa, y aun menos dirigirnos la palabra, y si nos lo encontramos por la calle después de cuatro años, se hace el loco...
Escuchando a Janis Joplin...





